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lunes, 21 de octubre de 2013

He dicho, ¡ QUE CON EL ÁRBOL !

Bien sabemos lo entretenidas que suelen ser siempre nuestras actividades en la escuela, pura adrenalina en jarabe infantil, sin duda toda una experiencia para un niño de seis años. 
Pero hubo una vez, y tanto que hubo una vez, que fue distinta a las otras, y espero recordarla hasta el fin de mis días, o al menos hasta que alguien disfrute con mi anécdota. 

Recuerdo a un dedicado profesor, quien buscaba conocer nuestras inocentes metas futuras, y yo no iba a negarle tal oportunidad, me conocería más, que no mejor, sin duda. 
Se repartieron unos pequeños papeles en clase y maestro nos dijo: "Si pudierais pasar un solo día con cualquier persona de esta mundo, ¿Cuál sería?" escribid el nombre del sujeto que habéis escogido, por favor. 


Así nos dispusimos sobre el menudo trozo de papel, con nuestras torpes manos, a redactar el nombre del afortunado u afortunada que ocupaba nuestros anhelos, convirtiéndose en nuestra inspiración. Sin embrago, no fue poco el tiempo que estuve pensando en alguna persona o ser, que cumpliese con esas características, pero no había nadie que destacase por encima de ningún otro, nadie. Sin duda, prefería pasar un día yo sola en la feria de noviembre, rodeada de algodones de azúcar y manzanas de caramelo; que pasar un aburrido día al lado de un simple adulto, ¿qué niño querría eso?, ninguno, por supuesto.
Se aproximaba la hora de responder,pensé, y pensé, busqué y busqué en mi cabeza, entre videojuegos, superhéroes, y dulces, pero nada más salía de mi cabeza, mira si era yo simple.


domingo, 20 de octubre de 2013

¿Quién es el El Doctor Jekyll y Mr. Hyde?

    Ante todo, pediré perdón por si el contenido de esta nueva entrada no es lo que esperábais. Pero creo que si esta publicación os decepciona, no lo harán las futuras con títulos que compartirán el nombre de estos dos personajes (o uno). Se trata de una serie de reflexiones sobre la doble personalidad y la doble moral. No es mi intención centrar este tema en la hipocresía o la falsedad, temas que tan de moda están (¿quién está libre de culpa?). Mis miras van mucho más allá. 
Ante la proximidad de Halloween me ha perecido un tema recurrente. No me gusta demasiado en qué se ha convertido esta festividad, pero la esencia sigue ahí, por lo que me he animado a hablar de "monstruos". En este caso, se trata de monstruos más reales. Para ello, trataré de analizarme a mí misma y a la sociedad en general, por pretencioso que parezca. Pero sobre todo hablaré de mí, con la seguridad de que es lo que mejor conozco y en lo que menos me podré equivocar. Seguramente muchos me juzgaréis, pero en cierto modo, yo os estoy invitando a ello. En ese caso, espero que lo disfrutéis.


¡Ha llegado mi Álter Ego!
    Ha surgido sin más y no he podido detenerlo. O mejor dicho, detenerla. Ella es parte de mí y me ha exigido que la deje salir.
Todos recordaréis a los personajes de la novela de Robert Louis Stevenson, en “ El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde”.
No es mi intención basar todas mis entradas del blog experimentando a través de mi Álter Ego, pero tras tener una larga charla con ella he llegado a la conclusión de que debía dedicarle más tiempo.
Ella representa una personalidad paralela que no puede interactuar con mi cuerpo de forma directa, pero sí en otros planos. Mi mente pasa a estar bajo su influencia con bastante frecuencia. Me parece interesante analizarla e investigar qué puede hacer si le doy la oportunidad. Quiero dejarla vagar por los rincones más oscuros de mi psique y los de este mundo, quiero ver hasta dónde es capaz de llegar, pero por lo que sé, no se va a contener.
Ella es Aurora O.

domingo, 13 de octubre de 2013

¿Ha sobrevivido Nietzsche?



  
 Una vez, un hombre escribió una frase en un poema que insipiró una gran obra-en mi opinión-de Aldous Huxley, y el nombre del grupo de música "The Doors". Esta frase, de William Blake, rezaba así: "If the doors of perception were cleansed, every thing would appear to man as it is: infinite."

   El mensaje caló hondo en mí, y en poco tiempo empecé a sentir la necesidad de investigar qué querría decir realmente esa frase.
Me pregunté por qué alguien tendría razones para creer que no vemos la realidad tal cual es. En ese caso no deberíamos llamarla realidad. ¿Entonces?
Aldous Huxley, en su libro “Las puertas de la percepción” juega con drogas de diseño para experimentar y ofrecer a su lector la experiencia de una percepción alternativa. Los resultados sorprenden.

   El tiempo y la percepción de las cosas siempre están presentes en nuestras vidas. Tenemos un ritmo de vida frenético, y muchas veces ni siquiera somos conscientes de ello.
Apenas nos paramos a pensar en las cosas. No dedicamos ni un instante a observar las cosas pequeñas. Como el conejo blanco de “Alice in Wonderland” corremos a todas partes con el tic-tac del segundero persiguiéndonos y acechándonos.
¿Estamos viviendo realmente?
Vivimos más en un hipotético futuro que nos empeñamos en tener presente a cada momento, lo que nos impide prestar atención a lo que realmente ocupa nuestro presente. Excepto cuando no nos gusta lo que puede preservarnos el futuro, en ese caso deseamos centrarnos en nuestra ocupación actual, deseando que el tiempo se detenga o pase más despacio, aunque inevitablemente siempre llega.
Parece que preferimos un futuro hecho de humo a un presente tangible, pero que ante lo malo es preferible vivir el momento.
Supongo que eso dice mucho de nosotros.

jueves, 3 de octubre de 2013

No me mientes a mí, te mientes a ti

Siempre pensamos que no estamos siendo objetivos, tratando de analizar cuidadosamente nuestros actos, y medir nuestras palabras, para ser justos e imparciales. Difícil tarea, pues no es sencillo hacer frente a nuestras infundadas seguridades. No muy tarde, una vez has enfriado tú mente, eres capaz de pensar con más claridad, y sientes en ti mayor tranquilidad, las dudadas se disipan, las cuestiones encuentran soluciones, no hay mejor y más renovadora sensación.


Cuan equivocada estaba...

Siempre hay algo, siempre ella capaz de reprimir tus buenos actos, tus sanas emociones, y tus expectativas sobre ella. 
"Que injusto" diría progenitora, "que le dediques estas palabras a alguien con quien compartes sangre y ser, dulce infancia la vuestra, compartiendo felicidad a su lado, que inocencia".

Que bellas suenan estas palabras escritas, ahora que las veo, realmente llenan mi corazón, y cuando recuerdo aquellos días me invade la alegría,...pero no me alimento de esa esperanza que tan lejana queda.