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jueves, 3 de octubre de 2013

No me mientes a mí, te mientes a ti

Siempre pensamos que no estamos siendo objetivos, tratando de analizar cuidadosamente nuestros actos, y medir nuestras palabras, para ser justos e imparciales. Difícil tarea, pues no es sencillo hacer frente a nuestras infundadas seguridades. No muy tarde, una vez has enfriado tú mente, eres capaz de pensar con más claridad, y sientes en ti mayor tranquilidad, las dudadas se disipan, las cuestiones encuentran soluciones, no hay mejor y más renovadora sensación.


Cuan equivocada estaba...

Siempre hay algo, siempre ella capaz de reprimir tus buenos actos, tus sanas emociones, y tus expectativas sobre ella. 
"Que injusto" diría progenitora, "que le dediques estas palabras a alguien con quien compartes sangre y ser, dulce infancia la vuestra, compartiendo felicidad a su lado, que inocencia".

Que bellas suenan estas palabras escritas, ahora que las veo, realmente llenan mi corazón, y cuando recuerdo aquellos días me invade la alegría,...pero no me alimento de esa esperanza que tan lejana queda.




He pasado por momentos difíciles, pero contenta estoy pues los hay quienes han recibido vida peor, y destino fatal. No tengo nada que envidiar a la mayoría de personas en este mundo, nada que ellos tengan que no yo, pero aquí están de nuevo: ¿eso crees?...mi dudas vuelven...¿estás segura?, se me acongoja el corazón, ¿y ella?, respiro profundamente...¿no quieres que ella te quiera?-...vuelve atrás, los pasos avanzados se retiran con la velocidad de un rayo, el camino que pise ya no es seguro, ahora es oscuro como el tizón...miro al fondo y ya no está. Es demasiado tarde, demasiadas mentiras, demasiado dolor, demasiado usada he estado, demasiado he llorado, en vano. 

Uno hace cosas mal, las hace, yo las hago, no cabe duda, pero ¿por qué haces eso tú?, ¿qué tan ignorante eres? Dices que no te quiero, pero es tu desquerer el que me ha dejado sin fuerzas suficientes para hacerlo; dices que te trato mal, pero es tu superficialidad la que me desgana en el esfuerzo; dices que soy yo, y no te das cuenta de que eres tú. 

En el pasado, íbamos de la mano, quizá yo te estiraba a veces demasiado, quizá tu me empujabas insistente, no obstante estábamos juntas.

En cierta parte del camino miré a mi lado y ya no estabas, miré atrás y me di cuenta, te quedaste atrás, en cierto momento me soltaste de la mano, y cambiaste

Autora: Ritsu Okumura.

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